Qué es el Karma

El karma se basa en la ley Causa -> Efecto. 

Lo que tú haces, se te devuelve, ya sea bueno o malo. Hasta aquí todo normal. Lo malo es cuando la gente empieza a decir que esto son “leyes del universo” , que es algo místico, o algo que simplemente dios se encarga de redistribuir el karma en cada persona.

Como funciona el Karma 
En este post tal vez te sorprenda la lógica aplastante que tiene el karma y te sorprendas a ti mismo preguntándote “¿Como no se te había ocurrido esto antes?”
Supongamos que yo ahora salgo a la calle y empiezo a llamar a los timbres e irme corriendo. Según la ley del karma alguien tendría que putearme para que el Karma se restableciera.

Lo más probable es que pasen una de estas dos cosas: 

1. O un vecino se entere que soy yo y esté hasta los cojones de mí y decida devolverme la jugarreta de algún modo (por ejemplo gastándome una broma pesada)

2. Me denuncien a la policia por hacer el tonto y me llamen la atención

Esto no son leyes isotéricas, son leyes totalmente lógicas. Si yo hago cosas malas, cabrearé a gente y esa gente querrá hacerme cosas malas a mí. Si tu vas puteando a tus empleados, lo más probable es que alguno te pinche las ruedas, te amenazen de forma anónima o similar.

Las cosas que haces causan emociones en los demás y esas emociones se liberan haciendo lo mismo por ti. La rabia genera rabia, el odio genera odio y el amor genera amor. 

Supongamos ahora que yo tengo un amigo y lo promociono siempre en mi revista, hablo bien de él, lo pongo en contacto con gente, le hago la vida más fácil. Si yo hago esto por unos 6 meses y el amigo ni siquiera me lo agradece eso terminará haciéndome parecer un idiota y haciéndome enfadar. 

A nadie le gusta que se le menosprecie y mucho menos gusta romperse el culo por otro y que el otro ni siquiera tenga la dignidad de dar las gracias. Así que con toda probabilidad dejaré de hablar de él, dejaré de linkearle, de hacerle favores y hasta incluso puede que hable mal de él. (esto además es un ejemplo real).

Como utilizar el Karma en tu propio beneficio 

Ten en cuenta que si un amigo está haciendo muchas cosas por ti y tu nunca haces nada por él. Ese amigo empezará a sentirse desquiciado, como un imbécil y decida que: “Si ayudarle no tiene ningún beneficio y encima no me valora ni un 1%, ¿Por qué voy a seguir ayudándole?”

No siempre tenemos que sacar beneficio de las cosas, pero como mínimo siempre se exige una prueba de fe que somos importantes para la persona a la que ayudamos. Si la otra persona ni siquiera cumple eso, decidiremos que es más fácil ignorarle  que ayudarle.

Cuando alguien te envía un email esa persona ha empleado su tiempo, ha puesto ilusión en ti para que se lo respondas. Si no lo haces ya estás causando experiencias negativas en él. Al no contestarle puede que vaya a tu web/foro/blog etc… y suelte un par de comentarios bordes sobre ti. Aunque estén injustificados los soltará porque siente que no lo consideras importante, que lo has menospreciado. Se creerá que eres un prepotente y tendrá ganas de putearte un “poquito”.

Cada palabra, cada acción tuya genera reacciones en los demás. Y esto es en realidad el Karma. Cuantas más experiencias positivas causes en los demás más buen karma tendrás. Cuantas más experiencias negativas causes en los demás más mal karma tendrás.

Mi consejo es: La humildad es el único camino posible.

Fuente: http://www.taringa.net/posts/ciencia-educacion/9311959/_Que-es-el-Karma-y-como-funciona_.html

Conciencia de clase

Lammert Karl Marx

Karl Marx

“En principio, las condiciones económicas habían transformado la masa del país en trabajadores. La dominación del capital ha creado en esta masa una situación común, intereses comunes. Así, esta masa viene a ser ya una clase frente al capital, pero todavía no para sí misma. En la lucha, de la cual hemos señalado algunas fases, esta masa se reúne, constituyéndose en clase para sí misma. Los intereses que defienden llegan a ser intereses de clase”.

Marx, Karl; Miseria de la Filosofía, pág. 257. Ed. Júcar.

Consecuencias positivas de la ley SOPA

Tras haberlo meditado mucho… Pienso que la ley SOPA lo único que hace es cavar su propia tumba.

 

Rebusco entre algunas consecuencias positivas para nosotros:

Brindará menor facilidad al ciudadano medio (y más, agravado por la crisis) para acceder a los productos elaborados por la burguesía de la “industria del arte”.

Algunos artistas acomodados se darán cuenta de que pierden popularidad frente a otros músicos emergentes más independientes o underground.

Se promoverá más la música libre con licencias como la Creative Commons, la música creada de forma independiente y la música un poco más underground.

Se fomentará más la cultura libre, que siempre ha estado ahí, en la sombra.

 

Resumiendo: Por mí, que toda esa basura comercial desaparezca de internet y sea de difícil acceso para los internautas, así la gente comenzará a descubrir que existe música más allá de los 40 principales.

El capitalismo es una utopía

Muchos defensores y aborregados de este sistema piensan que otros tipos de sociedad distintas a la establecida son utopías.

Nos tachan de que nuestras teorías sobre una sociedad distinta a la establecida son irrealizables.

Nos dicen que nuestras teorías suenan muy bonitas, dignas de un cuento de hadas.

¿Se conforman? ¿No cambiarían nada?

Pues bien, deberían ser conscientes de que, el capitalismo, tampoco ha logrado cumplir con éxito lo que viene definido en sus tesis “teóricas”.

Si viviésemos en un sistema distinto, pensaríamos que esas teorías del capitalismo también son una utopía irrealizable. También dignas de un cuento de hadas. ¿Quién hubiese imaginado hasta qué punto hemos llegado?

Las teorías del capitalismo nos dicen que “el capitalismo da igualdad de oportunidades para todos”, que “todo ciudadano puede ser rico y aumentar su nivel de vida”… Pero la realidad es distinta, la distribución de riquezas no es igualitaria y en un sistema como este, cuanto más alto sea el porcentaje de ricos, mayor será el de pobres y desamparados, porque se basa en la “libertad económica individual”. Se basa en el individuo y no en el colectivo. En la que el propio sistema, sutilmente: “si no triunfas en el capitalismo”, te hace creer responsable de tu propio fracaso.

¿Paz? En el capitalismo no puede existir la paz. El capitalismo, y más la globalización del capitalismo, es puramente invasor, colonialista y expansivo en su esencia más básica.

Los países capitalistas necesitan muchos más recursos que un país “humilde” para mantenerse a flote. Cuando esos recursos se agotan o escasean, necesitan a otros países capitalistas con los que comerciar esos recursos, y cuando no hay acuerdos o comienzan a escasear los recursos en general, recurren al imperialismo y a la explotación de otros países a la fuerza, en forma de guerras, conspiraciones, etc.

Los ideólogos del capitalismo, crearon el lujo para diferenciarnos en clases sociales y lo transmiten a través de nuestras pantallas de televisión. Con eso consiguieron crear la motivación principal que sostiene este sistema y que consigue aborregar y amansar a todos: El deseo y la envidia de obtener los lujos que nos anuncian. Por muy insignificantes que sean, consiguen que la gente le de un valor a toda esa mierda sobrevalorada.

Crearon una clase social por encima de la clase media. Una clase social que yo definiría como la nueva burguesía, el pequeño burgués, o el ciudadano de clase media que obtiene lujos que en realidad no se puede permitir. Como un espejismo. O mantenerse con los dedos en el borde de un acantilado.

De esta manera han conseguido eliminar parte del proletariado, seduciéndolos, invitándolos a ser pseudoburgueses. Han conseguido adormecer al proletariado con falsas ilusiones. Cuando en realidad, de un momento para otro, sin tener ninguna culpa, lo pierden todo. Pero no, aquellos seguirán diciendo que la culpa es nuestra por “malgastar”. No señores, si la gente ha malgastado es porque ellos les han invitado a hacerlo. No olvidéis la clave de la sociedad del consumo.

Una clase ilusionada y motivada que sueña con obtener lo que los grandes burgueses tienen. Y todo ello trae consecuencias.

En este sistema nunca se logrará erradicar la pobreza, la contaminación, la explotación, todos los problemas y enfermedades derivadas de la sociedad; el estrés, la presión y la soledad, entre muchas otras.

No se erradicarán, porque lo que provoca todo eso viene incluído en la base de este sistema.

Así que, solo se puede parchear, a base de psicólogos y pastillas. Son males que solo se pueden “disminuir” pero nunca “evitar” o “prevenir”.

El capitalismo es muy seductor, es “satisfacción inmediata”, si crees en él o has tenido “suerte” al nacer.

Algo así como “El capitalismo es bueno si me enriquece”. Lo ideal para alguien que solo mira por su propio ombligo.

Pronto diré lo que pienso sobre este tipo de gente. Pero para los que nos basamos en otros valores para ser felices, no es más interesante que una carrera de caracoles.

Basta de reformismo, hay que cambiar de base. El capitalismo es una utopía que solo nos lleva a la autodestrucción. Tenemos que cambiar la forma de pensar que nos han inculcado de pequeños. Pensad por vosotros mismos, analizad vuestro entorno, cuestionadlo. No todo tiene que ser blanco o negro, progresista o conservador, republicano o demócrata,

De la servidumbre moderna

La servidumbre moderna es una servidumbre voluntaria, consentida por esos esclavos que se arrastran por la faz de la tierra. Ellos mismos compran las mercancías que los esclavizan cada vez más.

Ellos mismos procuran un trabajo cada vez más alienante que se les otorga si demuestran estar lo suficientemente amansados.

Ellos mismos eligen los amos a los que deberán obedecer.

Para que esta tragedia absurda pueda tener lugar, ha sido necesario despojar a esa clase de la conciencia de su explotación y de su alienación. He ahí la extraña modernidad de nuestra época.

Al igual que los esclavos de la antigüedad, que los siervos de la Edad Media y que los obreros de las primeras revoluciones industriales, estamos hoy en día frente a una clase totalmente esclavizada, pero que no lo sabe o más bien no lo quiere saber.

Ellos ignoran la rebelión, que debería ser la única reacción legitima de los explotados.

Ellos aceptan sin discutir la vida lamentable que se planeó para ellos. La renuncia y la resignación son la fuente de su desgracia.

Harto

De la hipocresía.

Del egocentrismo.

De que el sentido que se le da a la expresión “triunfar en la vida” en esta sociedad consista en ser rico, tener más y mandar sobre los demás.

De la culpabilidad que el sistema otorga al ‘miserable’ para que se sienta el culpable de su mala situación. Inculpándole de que es su culpa que no haya sido capaz de “triunfar en la vida”.

De que se fomente el consumismo excesivo como principal vía de crecimiento económico y por tanto la producción masiva que conlleva a que esta sea la sociedad de la prisa, del despilfarro, de la explotación, del estrés y de la hostilidad.

De la burguesía.

De la superpoblación.

De la manipulación de los medios de comunicación.

Del amarillismo.

De las empresas multinacionales explotadoras, contaminantes y usurpadoras de recursos ajenos.

De la industria tabacalera, que ingresa beneficios multimillonarios a costa de comprometer con aditivos la salud de las personas. Son entidades privadas que están provocando un coste adicional a la sanidad pública. También de la gente que se deja persuadir por este tipo de prácticas fraudulentas y que encima traten de defenderlas sin sentido.

De las guerras absurdas para salvar un sistema insalvable.

De la corrupción.

De la música, las modas y el entretenimiento que se impone en la corriente principal.

De que se fomente el comercio ante el amor al arte.

De la desinformación.

De la publicidad engañosa por interés comercial.

Del liberalismo financiero.

De todos los borregos reprimidos que piensan que bebiendo o fumando evaden sus problemas.

De la resignación.

De la impotencia.

Del pensamiento único.

De la pérdida de los valores humanos.

De la superficialidad.

De que paguen justos por pecadores.

Del afán de lucro.

De que las personas se midan y se respeten por el tamaño de su cartera.

Del falso sentido que se le da al bien y al mal.

De los intereses del capital y de todo aquel que abusa de él.

De la importancia del capital en nuestras vidas, anteponiendose ante todo lo demás.

 

 

Todo esto carece de sentido… Todo esto son consecuencias de la aplicación del sistema capitalista y su correspondiente globalización.

Hemos nacido con todo ello y no nos hemos dado cuenta de lo injusto que es hasta que nos hemos hecho mayores con capacidad de analizar y razonar.

 

Espero que algún día todo esto explote y yo quede vivo para disfrutarlo con todos vosotros, con vuestras conciencias libres de ataduras.

Otra sociedad es posible.

Lenin, sobre la religión.

La religión es una de las formas de opresión espiritual que gravita por doquier sobre las masas abrumadas por el trabajo incesante en bien de otros, por la pobreza y la privación.
La impotencia de todos los explotados en su lucha contra los explotadores, origina inevitablemente la creencia de una vida mejor, después de la muerte, del mismo modo que la impotencia del salvaje en su lucha con la naturaleza, da origen a la creencia en los dioses, los diablos, los milagros, etc.
La religión enseña a aquellos que se debaten toda su vida en la pobreza a que sean resignados y pacientes en este mundo, y los consuela con la esperanza de la recompensa en el cielo. En cuanto a los que viven del trabajo ajeno, la religión les enseña a ser “caritativos”, suministrándoles así un justificativo a su explotación y, por decirlo así, un billete barato para el cielo. “La religión es el opio del pueblo”.La religión es una especie de tóxico espiritual en el que los esclavos del capital ahogan su conciencia y adormecen su anhelo de una existencia humana decente.

Articulo elaborado por Lenin en diciembre de 1905, extraído del folleto “V. I. LENIN, Sobre la religión”

Lenin, sobre la libertad de prensa.

La “libertad de imprenta” es asimismo una de las principales consignas de la “democracia pura”.

Los obreros saben también, y los socialistas de todos los países lo han reconocido millones de veces, que esa libertad será un engaño mientras las mejores imprentas y grandísimas reservas de papel se hallen en manos de los capitalistas y mientras exista el poder del capital sobre la prensa, poder que se manifiesta en todo el mundo con tanta mayor claridad, nitidez y cinismo cuanto más desarrollados se hallan la democracia y el régimen republicano, como ocurre, por ejemplo, en Norteamérica.

A fin de conquistar la igualdad efectiva y la verdadera democracia para los trabajadores, para los obreros y los campesinos, hay que quitar primero al capital la posibilidad de contratar a escritores, comprar las editoriales y sobornar a la prensa, y para ello es necesario derrocar el yugo del capital, derrocar a los explotadores y aplastar su resistencia.

Los capitalistas siempre han llamado “libertad” a la libertad de lucro para los ricos, a la libertad de morirse de hambre para los obreros.

Los capitalistas llaman libertad de imprenta a la libertad de soborno de la prensa por los ricos, a la libertad de utilizar la riqueza para fabricar y falsear la llamada opinión pública. Los defensores de la “democracia pura” también se manifiestan de hecho en este caso como defensores del más inmundo y venal sistema de dominio de los ricos sobre los medios de ilustración de las masas, resultan ser embusteros que engañan al pueblo y que con frases bonitas, bellas y falsas hasta la médula distraen de la tarea histórica concreta de liberar a la prensa de su sojuzgamiento por el capital.

Libertad e igualdad verdaderas será el orden de cosas que están instaurando los comunistas, y en él será imposible enriquecerse a costa de otros, no habrá posibilidad objetiva de someter directa o indirectamente la prensa al poder del dinero, no habrá obstáculo para que cada trabajador (o grupo de trabajadores, sea cual fuere su número) posea y ejerza el derecho igual de utilizar las imprentas y el papel que pertenecerán a la sociedad.

Extraído de Discursos en I y II congresos de la Tercera Internacional de Lenin